15 de mayo de 2011

El caballo en cautiverio

  “Las condiciones de vida a la que la domesticación ha sometido a los caballos pueden ocasionarles problemas nerviosos. Estos, a su vez, se somatizan en forma de diferentes comportamientos anómalos asociados a movimientos repetitivos, los conocidos como “tics” o vicios.”
  Como consecuencia de su domesticación el caballo suele pasar muchas horas encerrado en un habitat que no corresponde a su naturaleza, por ende se aburre y desarrolla comportamientos que se pueden convertir en patológicos, lo cual sería muy difícil o incluso imposible de erradicar. Sin embargo algunos de estos “vicios” pueden ser de carácter genético o una manifestación de la personalidad del équido.
  Los comportamientos anormales que podemos encontrar frecuentemente son:

  “Baile del oso”: Consiste en un movimiento de la cabeza de lado a lado trasladando los apoyos de una mano a otra, lo que provoca un balanceo nefasto para su organismo, generándose un gasto de energía que reduce el rendimiento deportivo.


  “Tragar aire”: es la deglución repetitiva de pequeñas cantidades de aire. Esto causa ciertos problemas digestivos que como en el caso anterior también afecta al rendimiento del ejemplar. Otra de las consecuencias es la hinchazón del abdomen, cuanto aun así sus costillas siguen siendo visibles, esto quiere decir, que el animal no esta engordando.

  “Apoyarse”: este se trata de reposar los dientes sobre una superficie, ya sea, la puerta del box o el bebedero, etc. Este suele acompañarse con la inhalación de aire. Las consecuencias de este vicio son el desgaste de sus incisivos, esto desemboca en una mala masticación y por lo tanto una mala digestión.


Cabe destacar que estos comportamientos son evitables cuando le damos a nuestro équido una vida inmejorablemente similar a la suya es estado salvaje. Es importante el ejercicio diario y que puedan permanecer horas pastando, ademas de la sociabilización con sus pares en manadas artificiales.